En ese momento, Patricio estaba extremadamente serio, con los labios apretados y la mirada fija en el camarero.
Al verme salir, me acomodó en el sofá. Miré al camarero y le pregunté: —¿Quién te pidió que me dieras el mensaje?
—Era una mujer, no pude ver su rostro con claridad. Señorita Lara, de verdad no estoy coludido con ellas. Una mujer se acercó apresuradamente y me dijo que te avisara que fueras al salón de recreación del cuarto piso. También me recordó que fueras sola, mencionando que una