Instintivamente, grité mientras caía rápidamente, como en una escena de pesadilla recurrente, donde siempre me veía siendo devorada por la oscuridad.
Al caer al mar, me ahogué instantáneamente. La oscuridad inmensa parecía tragarme en una gran boca, el frío del agua me envolvía, dejándome sin escapatoria...
No sabía nadar y esa caída inesperada me llevó a la desesperación. Luchaba inútilmente, mientras mi cuerpo seguía hundiéndose.
En ese momento, sentí un brazo rodeándome firmemente, empujándom