El bofetón lanzó a Sofía por los aires, haciéndola caer al suelo, donde permaneció un buen rato sin levantarse.
Yaciendo en el suelo, gritó histéricamente, lanzó maldiciones sin parar hacia mí, mostrando una grotesca escena que provocaba el desprecio de todos.
—¡Fuera! Todos vosotros, largaos. Sofía, escúchame bien, esto no ha terminado. La policía investigará a fondo esta situación, y mientras estés involucrada, ¡prepárate!
—¡Hernán, lleva a tu mujer venenosa y lárgate! Tienes suerte, has encon