Él se mostró muy calmado, dejó mi teléfono a un lado y me dijo con dulzura: —Vamos a comer.
—...Patricio, ¿estás ocultándome algo? Claro... tal vez hay muchas cosas que no debería saber— le pregunté, sondeando su reacción.
Él, aún sin alterarse, me respondió: —No es que tema que sepas demasiado, sino que me preocupa que no puedas asimilar tantas verdades de golpe. Los asuntos de nuestra familia son algo complejos, necesito explicártelos poco a poco, no es mi intención ocultártelos. Tarde o tempr