Miré a Teo, consciente de que en los últimos días, preocupada por la lesión de Patricio, había descuidado un poco los asuntos de la empresa.
Teo, notando mi confusión, sonrió y dijo: —Hice esto porque estaba seguro de que podíamos lograrlo.
—¿Seguro? ¿Estás diciendo que...?— Dudé en terminar mi pregunta.
—Si todo va como esperamos— Teo dijo con una sonrisa confiada.
Lo miré atónita, asimilando sus palabras. Su expresión serena y académica escondía una seriedad que sugería que no estaba bromeando