En el momento que los vi, percibí una mezcla de enojo y odio. ¿Cómo había podido Hernán llegar a ser tan vil?
Él estaba todo sonriente, como si nada hubiera pasado. —Cariño, ¿mira quiénes están aquí? Sabía que extrañabas a tus padres, así que ayer por la tarde fui a recogerlos. Pensé que, ahora que nos habíamos mudado, debíamos enseñarles nuestro nuevo hogar.
Lo fulminé con la mirada y lo maldije en mi interior a él y a toda su familia.
Mientras hablaba, él llevó descaradamente a mis padres haci