Por suerte el semáforo en ese momento estaba marcando el alto, porque de un momento a otro Víctor sintió que el mundo se detuvo por un momento ya que le parecía tan irreal la proposición que acaba de escuchar.
- ¿Qué? – balbuceó asombrado.
- Víctor, ya es verde – dijo ella al escuchar a los demás autos sonar el claxon a modo de queja.
- ¿Eh? ah si… – dijo apenado poniendo en marcha el auto.
Tras eso las cosas estuvieron en silencio hasta llegar a la casa donde bajaron con cuidado y fueron a aco