Víctor llego a la oficina de un excelente humor, algo que notaron todos los trabajadores, pero nadie se atrevió a preguntarle por la razón o podrían perder su empleo por curioso o por hacerlo enojar al preguntarle… algo que solo llevaría al mismo resultado de arruinarle su humor y nadie quería un jefe molesto, porque cuando eso pasaba los cargaba con más trabajo.
- Jefe buenos días – le saludó su nuevo asistente, cuando estaba llegando a su oficina.
- Hm… buenos días Jorge – le contestó pasando