Amber estaba feliz porque ya dentro de poco tendría consigo a ese niño y si todo salía bien también conseguiría la tan anhelada fortuna que se supone por derecho le corresponde, así que no podía desear nada mejor.
Justo en eso sonó su teléfono, por lo que se apresuró a contestarlo.
- ¿Hola?
- Hija ¿dónde estás?
- Ah papa, hola… justo estaba pensando en ti y…
- Si eso es bueno de escuchar, pero ahora dime ¿dónde estás?
- ¿Ah? ¿porque preguntas? – indicó mientras buscaba sacar un cigarro de su bo