Regresando un poco el tiempo a esa misma mañana, Lisa miro aburrida como Víctor se marchaba, según qué “porque le obligaban sus padres”.
- Estúpido, puedo notar tu confusión al ir a verla… tch… esa perra ya lo enamoro, pero no me importa – habló consigo misma al estar sola mientras sacaba de su joyero el nuevo y hermoso anillo que le regalo Iban, donde se lo coloco y se sonrojo al admirar el hermoso rubí de gran tamaño que tenía como decoración – ah… es perfecto, algo digno de mí – dijo al sent