- Necesito conseguir algo... Y no me lo diste. - Yo hablé.
- Di lo que es y Min-ji te lo conseguirá.
Lo miré fijamente, las lágrimas contenidas, el dolor quemando mi pecho, derramándose en mi alma.
Me di cuenta de que Min-ji estaba cerca, con las manos delante de mí, entrelazadas, observándolo todo. Sonreí en su dirección, sabiendo que el dolor del ama de llaves era quizás el mismo que el de mi madre.
- ¿Qué quiere que consiga, señorita Sabrina? – preguntó en voz baja.
- La chaqueta de cuero ne