Tampoco trabajé como encargado de un snack bar o como cajero de un supermercado. Yuna volvió al turno de día mientras yo me quejaba de no poder hacer nada que me permitiera ganar dinero para mantener a mi hija.
- Soy un fracaso. – le dije a Do-Yoon, mientras me tiraba en el sofá, triste.
- No, no es. Encontrarás algo que puedas hacer.
Yuna había estado enojada conmigo estos últimos días, seguramente pensando que lo estaba haciendo a propósito, como si no quisiera conservar un trabajo.
Enderecé