Mundo ficciónIniciar sesiónSu cabello dorado y greñudo, piel tan pálida que llegaba a tocar el gris, bolsas negras tan grandes que casi absorbían sus ojos azules, labios resecos y rotos manchados con toques purpuras, su aspecto demacrado me hicieron preguntarme si los fantasmas existían.
Me extendió una mano pero yo la rechacé arrastrándome hacia atrás, hasta que mi espalda chocó contra el tronco de un pino.
Mierda.







