Treintisiete

Su cabello dorado y greñudo, piel tan pálida que llegaba a tocar el gris, bolsas negras tan grandes que casi absorbían sus ojos azules, labios resecos y rotos manchados con toques purpuras, su aspecto demacrado me hicieron preguntarme si los fantasmas existían.    

 Me extendió una mano pero yo la rechacé arrastrándome hacia atrás, hasta que mi espalda chocó contra el tronco de un pino.

Mierda.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP