Treintiseis

Apreté el gatillo.

La bala atravesó su cuello a la corta distancia en la que nos encontrábamos. Lo miré cuando cubrió con ambas manos su cuello intentando detener la hemorragia, sus ojos fijos en mí cuando cayó de rodillas, antes de caer al suelo completamente muerto. Di un paso atrás quedándome sin aliento y solté el arma.

 Estaba muerto.

-

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP