Mundo ficciónIniciar sesiónApreté el gatillo.
La bala atravesó su cuello a la corta distancia en la que nos encontrábamos. Lo miré cuando cubrió con ambas manos su cuello intentando detener la hemorragia, sus ojos fijos en mí cuando cayó de rodillas, antes de caer al suelo completamente muerto. Di un paso atrás quedándome sin aliento y solté el arma.
Estaba muerto.
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