CAPÍTULO 36
ROMINA
Me encontraba en mi habitación pintándome las uñas de los pies, cuando entra Osvaldo furioso. Me toma con violencia del brazo. Su mirada refleja rabia, y por primera vez siento miedo; no entiendo qué lo enfureció tanto para que me mirara de esa manera.
—¡¿Qué fregados hiciste?!
—Nada —respondo temblando.
—¿Ah, no sabes? —chillo al sentir cómo aprieta con más fuerza mi brazo.
Me mira con ganas de matarme; tiemblo de miedo por su actitud.
—Me lastimas —intento soltarme, pero cad