Cap. 86: Directo contra Grant.
La cafetería del hospital estaba casi vacía, con solo el murmullo ocasional de las máquinas dispensadoras y algún que otro visitante distraído. Salvador Arismendi y Anthony Lennox ocupaban una mesa en una esquina, sus tazas de café enfriándose mientras discutían con intensidad. Ambos hombres, titanes en el ámbito penal, proyectaban una mezcla de determinación y cansancio.
Salvador fue el primero en romper el silencio, su voz grave pero calculada.
—Este atentado no fue un simple mensaje, Anthony