Cap. 85: Gracias a él estoy viva.
El sonido de las ambulancias resonaba en las calles mientras dos camillas ingresaban de prisa al área de urgencias. María Elena, con el brazo ensangrentado, intentaba mantenerse despierta, pero la preocupación por Luis Díaz, que era llevado detrás de ella en estado crítico, la consumía.
Anthony, que había insistido en acompañarla, se mantenía a su lado, sosteniendo su mano con fuerza.
—Estoy aquí, Elena. No te dejaré sola —murmuró, aunque su voz traicionaba la tensión que sentía.
—Luis… —susurr