-Thomas-
Entramos al ayuntamiento y como muchos nos conocen, varias veces fuimos detenidos para ser saludados, pero nunca solté la mano de mis dos tesoros, hasta que se apareció Romina, una de las amigas de Val y con la cual tuve una de esas "citas" de m****a ¿Cómo se me fue a olvidar que trabajaba acá?...
-Thomas, señores Scott que gusto verles por acá.
-Hola Romina- dije entre dientes mientras la mano o mejor dicho las uñas de mi gatita huraña se incrustaban en la mía-, es un gusto verte.
-Ig