Capítulo 66 ¡Sé que fuiste tú el que ordeno que me atacaran!
Elías observaba a su hija, con una mezcla de preocupación y ternura. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza que él no podía ignorar. La voz de la joven temblaba mientras hablaba, y su cuerpo se encontraba en un estado de agitación constante. — ¡Todo ya paso! ¡Me disculpo por mis errores! Ahora, escúchame bien. Los médicos dicen que es posible que puedas ir a casa mañana. Pero para que eso suceda, debes calmarte y descansar. Si sigu