Capítulo 33 ¡Oblígame si eres capaz!
Manuela condujo a Luis al despacho de su padre. Llamo a la puerta y se escuchó una respuesta indicando pasar adelante. Ella abrió la puerta y lo dejo pasar. Un aire sombrío se respiraba en el lugar a pesar del lujo imperante. La decoración era muy sobria. Los colores utilizados eran fundamentalmente el blanco y el negro.
Luis contempló al hombre que estaba de pie detrás del escritorio con ambas manos colocadas en el escritorio, la mirada fija y sin inmutarse.