Capítulo 59 ¡El amor siempre encuentra el camino!
Diego sintió un torbellino de emociones complejas, su corazón golpeaba con fuerza en su pecho, sus manos temblaban, un sudor frío lo recorrió por todo el cuerpo, de pronto pensó que podía alcanzar la felicidad, el sol, las estrellas, pero aún se sintió incrédulo
— ¡Cálmate Manuela! ¡Sabes que no puedes alterarte así! —le susurro con la voz ronca, angustiado e inquieto, pero sin olvidar lo que ella dijo— ¿Qué dijiste? ¡Repite lo que dijiste! —le