35. Faltas de respeto
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—Quién lo diría… Brigitte Hawks diciendo groserías, primero que nada. No es asunto tuyo lo que Julieta y yo hagamos a puerta cerrada —se burló Maximiliano—. Al parecer la alta alcurnia no ha llegado todavía a tu cerebro por falta de cafeína
—No tienes por qué ser grosero —reclama Brigitte viéndolo casi con odio.
—¿Terminaste el café, madre? Tal vez así despejes la mente. Deberías irte a arreglar para estar decente si vas a seguir soltando blasfemias a diestra y siniestra —dijo más serio.
—No