255. ¡Corran!
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La vida en la cárcel se había convertido en una rutina para Maximiliano. A pesar de las restricciones y las limitaciones, no era del tipo que se dejaba doblegar por las circunstancias. En poco tiempo, se había hecho un nombre dentro de las rejas. Su actitud imponente y su capacidad para mantener la cabeza fría en situaciones críticas lo habían convertido en alguien respetado y temido por igual.
Maximiliano no tardó en comprender que, incluso en ese entorno hostil, había un sistema de poder.