184. La peor pesadilla
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Julieta regresó al trabajo con una sonrisa al día siguiente, esforzándose por mantener la normalidad. Aunque los días recientes habían sido complicados, se sentía más tranquila sabiendo que Maxime estaba bien cuidada. Nicoll, como siempre, era impecable en su labor y se encargaba personalmente de la pequeña. Era imposible no notar cómo muchos en la oficina se habían encariñado con la bebé Hawks; ya todos la conocían y la adoraban.
Además, la nueva guardería en las instalaciones estaba cas