183. No estás sola
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Julieta llegó a casa con una sensación de inquietud que no podía ignorar. Era bueno que Nicoll estuviera con Maxime en el parque y así poder hacer está llamada. Apenas dejó su bolso en el sofá, tomó el teléfono y marcó el número de Maximiliano. Él contestó al segundo timbre.
—¿Julieta? —Su voz era firme, pero con un tinte de preocupación— ¿Máxime está bien?
—Sí, ella está perfecta como siempre. Max… ¿puedes venir a mi casa? Necesito hablar contigo —murmuró.
Hubo un breve silencio al