165. Despertó
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Maximiliano fue llevado finalmente a la habitación de Julieta. Aunque él permanecía dormido, Julieta sintió una gran calma al verlo a su lado. Tomás tenía razón: la pequeña Maxime apenas lloraba, salvo cuando algo le incomodaba. Mientras tanto, Julieta trataba de recordar todo lo que había aprendido en los cursos prenatales y los libros que había devorado durante su embarazo, antes de que el caos entrara en su vida. Cada pañal cambiado y cada caricia a su bebé era como un bálsamo que alivia