136. Vacaciones familiares
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Nadie lo vio hacer nada, nadie lo escuchó mover un cuerpo inconsciente. A medida que avanzaba, las luces del hospital titilaban, como si la oscuridad estuviera esperando la oportunidad perfecta para apoderarse del lugar. Llevaba a Julieta, la flor más hermosa, sujeta a su voluntad. Sabía que su tiempo había llegado. Aún.
En menos de lo que Julieta podría haber sospechado, ya no estaba en el hospital. En su lugar, el hombre misterioso se encontraba en un lugar apartado, oscuro, donde no ha