Cira se detuvo por un momento y luego se volvió.
Hoy estaba nublado, las nubes oscuras cubrían el sol primaveral, la ciudad entera se volvía gris y borrosa. En la distancia, no sabía dónde estaba lloviendo, y el aire llevaba un olor húmedo, impregnado con el aroma de la hierba... o tal vez era el olor de los pinos y cipreses, se filtraba sutilmente en su nariz.
El hombre estaba a unos tres metros de distancia, alto y destacado con una altura de alrededor de 1.89 metros. Era delgado y llamativo,