—¡Qué tonterías dices!
Cira no pudo soportarlo más. Su voz temblaba un poco, después de todo, no podía vencer a ese hombre de manera directa.
Se vio obligada a explicar: —¿Por qué no lo rechacé?… Con tanta gente presente, si lo rechazo en público, personas como él, personas como ustedes, ¿no se enojarían y se sentirían avergonzados? ¿No buscarían venganza después?
Conocía demasiado bien a esos poderosos. Cuando estaban de buen humor, podían adularte y complacerte. Pero si les hacías perder la di