Esa noche quedaron en el club hasta más de las diez, finalmente cada uno se fue por separado debido a que tenían que trabajar al día siguiente.
Fermín no probó ni una gota de alcohol esa noche. Cada vez que alguien le ofrecía brindis, simplemente decía: —Tengo que llevar a la secretaria López a casa más tarde.
Así que al final, Cira no pudo evitar que la acompañara. Él condujo directamente hasta la puerta del hotel. Cira no le había dicho dónde vivía, pero esos hombres, uno por uno, lo sabían pe