Como un trueno repentino.
Clara soltó todo sin darle tiempo a Cira de detenerla: —¡Clara!
Morgan ya había girado, clavando su mirada en Cira, sus ojos oscuros nublados por la tormenta.
Marcelo, que estaba abajo en los escalones, vio la confrontación en la puerta y se apresuró al escuchar esa frase, deteniéndose al instante, mirando también hacia Cira.
Morgan soltó a Keyla, cuya mirada titilaba con la palabra hijo.
—¿Perdiste un hijo? —Morgan, sin un atisbo de emoción, solo preguntó a Cira. —¿Cuá