...
Clara salió de la habitación pálida y tartamudeando: —Yo... guardé esa nota en un cuaderno, pero de repente no encuentro ese cuaderno.
Esa frase hizo que el ya absurdo incidente pareciera aún más ridículo.
Marcelo frunció el ceño y bajó la vista hacia Cira, quien solo torció ligeramente la boca, sin ánimo, al igual que Morgan, también sin expresión.
Clara, desesperada por probar que el cuaderno realmente existía y no era una invención suya, dijo: —Cira, sabes de mi cuaderno azul, con mi nomb