Mundo ficciónIniciar sesión“Oh, Dios mío… Joder. Sí”, jadeó, y se inclinó sobre Adam, presionando sus pechos contra su cara. Sintió su lengua en sus pezones mientras los succionaba uno a uno, primero acariciándolos y luego mordiéndolos. Le ofreció su culo a Dan, con el pene de Adam aún firmemente alojado en su coño, que palpitaba, dolía y goteaba.
Dan presionó la punta de su pene, todavía húmeda con la saliva de Rhia, contra su apretado ano rosado. Lo frotó de arriba abajo, mirando cómo el pene de Adam estaba me







