El chillido estridente de la alarma desgarró el silencio de la noche.
Myla se incorporó de golpe, el pecho agitado, el corazón golpeando contra sus costillas. Por un momento, pensó que era su pesadilla arrastrándola de vuelta hacia abajo... la sombra presionando sobre ella, el aliento caliente contra su mejilla... pero entonces el sonido se agudizó, penetrante e implacable.
A su lado, Hayden se removió, ya alcanzando el panel de control junto a su cama. Su cara estaba tranquila, casi demasiado