POV: Aurora
El mundo no era rojo. El mundo era ruido.
Era una explosión de frecuencias que mi cerebro humano no podía procesar. El sonido de la madera astillada de la puerta era un trueno. Los gritos de Marcus en el pasillo eran taladros perforando mis tímpanos. Pero lo peor no era lo de afuera.
Lo peor era lo de adentro.
MÍO.
La voz no era mía. Era antigua. Era grava y sangre. Retumbaba en la base de mi cráneo, exigiendo espacio, empujando mis recuerdos humanos contra las paredes de mi mente como si fueran muebles viejos que estorban.
CORRER. CAZAR. MÍO.
—¡Aurora! —La voz de Kieran llegó filtrada, como si estuviera bajo el agua.
Intenté responder. Intenté decir su nombre. Pero mi garganta no formó palabras. Formó un gruñido.
Un sonido bajo, vibrante, que hizo temblar mi propio pecho.
El pánico estalló en mí. No soy yo. ¿Qué soy?
Intenté mover las manos para taparme los oídos, para bloquear el ruido ensordecedor, pero mis manos no obedecieron. En su lugar, vi patas. Patas cubiertas de