POV: Aurora
La oscuridad no nos cubría. Yo nos cubría.
No era una sombra natural. Era un manto de magia violeta, tejido con la misma energía que había usado para ocultar mi embarazo, pero esta vez expandido para envolver a tres cuerpos que se movían como fantasmas a través de la nieve endurecida.
El Nido se alzaba ante nosotros.
No parecía una fortaleza. Parecía una cicatriz en la montaña. Una entrada de hormigón brutalista incrustada en la roca viva, rodeada de torres de vigilancia y sensores