Alessia acababa de regresar del baño. La parte delantera de su cabello estaba ligeramente húmeda después de haberse lavado el rostro para despejarse.
En cuanto entró a la oficina, no se dio cuenta de que varias miradas se posaron inmediatamente sobre ella.
Silvia, que había permanecido más cerca del escritorio de Alessia, fue la primera en notar su regreso.
«Ya volvió», susurró en voz baja.
Aquellas palabras parecieron una señal. Los compañeros que momentos antes seguían de pie alrededor del es