Veronica, apoyándose en su bastón, detuvo sus pasos al escuchar el alboroto en un extremo del salón.
Un ligero ceño apareció de inmediato en su frente. Desde la distancia, vio a Alessia de pie, completamente sola en medio de un círculo de personas, mientras Catalina parecía apoyarse débilmente en los brazos de Isabella, con una expresión como si acabara de sufrir un maltrato.
Sin perder un segundo, Veronica apresuró el paso tanto como le fue posible, aunque la pierna aún envuelta en yeso hacía