Aquella tarde, uno a uno, los empleados apagaron sus computadoras, ordenaron sus escritorios y se prepararon para regresar a casa tras terminar su jornada laboral.
Alessia dejó escapar un suspiro de alivio. Aquel día había resultado mucho más agotador de lo que había imaginado.
Acababa de guardar algunos documentos en su bolso cuando escuchó la voz de Veronica a sus espaldas.
—Alessia.
Alessia se volvió de inmediato con una sonrisa cortés.
—¿Sí, señora Veronica?
Veronica se acercó con la misma