La señora Moretti observó a Veronica durante unos instantes, como si intentara asegurarse de no haber entendido mal la confesión de la mujer. Luego, su mirada se desvió hacia el vientre de Veronica, que todavía estaba cubierto por una manta. “¿Lo que acabas de decir es verdad, Veronica?”, preguntó lentamente, aunque el tono de su voz dejaba claro que necesitaba una respuesta definitiva.
Veronica levantó el rostro con los ojos empañados por las lágrimas. Sus labios temblaron antes de que finalme