—No —respondió Matteo, sin mostrar la menor intención de marcharse.
El brazo del hombre volvió a rodear la cintura de Alessia, haciendo que la mujer entrara aún más en pánico cuando las voces de sus compañeras comenzaron a escucharse desde el otro lado.
Alessia giró el rostro hacia Matteo con los ojos muy abiertos y luego volvió a mirar la puerta del probador, como si esperara que el hombre finalmente comprendiera la situación.
—Matteo, por favor, tienes que irte ahora —susurró Alessia con urge