Alessia solo pudo asentir con resignación, respirando agitadamente contra el cuello de Matteo mientras aquella sensación abrasadora alcanzaba su límite. Sin embargo, justo cuando su cuerpo se tensó con fuerza, listo para recibir la liberación, Matteo retiró de repente los dedos.
"¡Matteo! ¡¿Qué estás haciendo?!", protestó Alessia histéricamente. Tenía el rostro completamente enrojecido y miraba a Matteo con los ojos vidriosos, llenos de frustración. "¡No te detengas! Por favor..."
Matteo soltó