023. No seré igual de indulgente
Aiden
—Esto es absurdo.
Noah se ríe.
—No, Aiden. Tiene todo el sentido del mundo. Cualquiera en la manada podría darse cuenta de la manera en que la proteges. Cuando se enteren de que pusiste a la mujer sin lobo de tu hermano como Luna de la manada, como tu pareja... Nadie pondrá en duda mis palabras.
Declaraciones sin fundamentos. No me intimidan los gimoteos de un perro desleal.
—Siempre la deseaste —insiste —. Recónocelo de una vez.
No digo nada mientras Noah me acusa sin sentido una