—Es una historia que a mí no me corresponde decirle —replicó la mujer, bajando la cabeza —pregúntele al señor Harry, él le dirá todo, solo puedo decirle que usted es el único que puede salvar a mi niña —miró su cuello —deben reclamarse, solo así ese hombre no podrá hacerle daño y podrá protegerla, ya se lo había dicho al señor Harry, pero él se negaba a creer en mi pala…
La voz de la mujer se apago al tiempo que caía en la inconciencia, Edwan apenas pudo sostenerla, podía sentir lo débil que es