Edwan no demostró miedo al ver como Jasón le apuntaba, Rosalin intentaba ponerse delante de él para protegerlo, como lo había hecho en París, pero él no lo permitía.
—Hazlo, cobarde termina con esto —reto Edwan, sin una pizca de miedo —pero ten algo seguro Rosalin nunca te va a querer, porque ella no perdonará que le quites al amor de su vida que soy yo…
—¡Cállate! —grito con dolor Jasón —ella me quiere solo está confundida, pero cuando deje de escuchar tú manipulación ella volverá a ser como