Edwan se puso de pie con ella abrazada a él, camino hasta la cama y con mucha delicadeza la dejó, sin apartar la mirada de ella se quitó la camisa, Rosalin se hinco en la cama para quitarse la bata, cuando tomo el dobladillo del camisón, Edwan la detuvo.
—Permite, yo quiero descubrir tu cuerpo lentamente —dijo al bajar el delgado tirante del hombro de Rosalin, sus labios se acercaron a besar su piel —eres tan suave, tan perfecta…
Rosalin cerro los ojos disfrutando de la sensación de los atercio