POV de Adolfa
El cielo sobre mí era negro, girando como una tormenta maldita. Las puertas del Reino Demoníaco se alzaban altas y retorcidas, talladas con rostros que gritaban y símbolos más antiguos que el tiempo. Di un paso al frente, con mi capa arrastrándose sobre el suelo quemado. Cada paso hacía que la tierra sisease bajo mis botas, pero no me inmuté.
Ya había reclamado la primera fuerza del Mundo Espiritual.
Ahora había venido por la segunda fuerza.
Las puertas se abrieron con un gemido,