Luna Julia
Estoy sentada en el balcón de la habitación disfrutando de mi té de la tarde cuando veo a los chicos del instituto entrando en el campo para empezar su entrenamiento. Julián, Armando y Eduardo ya están de pie en un extremo, con las cabezas agachadas, hablando entre ellos. Como sus padres antes que ellos, nunca se separan. Los tres hablan atentamente, ignorando a los demás estudiantes que empiezan a calentar. ¿Qué les tiene tan ocupados que no se centran ahora en el entrenamiento? Eso