Dante
Todos estábamos en alerta.
Tenía los ojos muy abiertos y mis pupilas tenían un brillo sobrenatural mientras miraba de un lado a otro, atento al más mínimo movimiento. Miré por encima del hombro y vi entrar al último hombre del grupo. Giré la cabeza de repente al oír el sonido de metal contra el suelo procedente de la cocina.
¿Qué fue eso?
En ese mismo instante, la casa se llenó de un crujido de huesos, seguido de un fuerte aullido. Un lobo de 1,90 m salió de repente de la cocina y saltó p