Natasha.
Abrí los ojos lentamente mientras recobraba la consciencia. Me dolía muchísimo la cabeza. Gruñí y me la toqué, pues me palpitaba de dolor.
Miré a mi alrededor y vi que estaba sentada en una celda. Se me llenaron los ojos de lágrimas al observar los barrotes plateados de la pequeña celda. El suelo estaba frío y el aire olía a rancio.
Gruñí al ponerme de pie, recordando todo lo sucedido. La imagen de Alpha Jack mirándome con rabia y asco me dolió de nuevo el corazón.
Recordar que dijo que